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domingo 4 de junio de 2006, 22:00:00

Tipo de Entrada: RELATO | 6922 visitas

Un poco tarde, pero aqui va un resumen de dos dias dentro de un coche escoba persiguiendo a una panda de ciclistas por la Catalunya interior.

Esperando las truchas y el puding de Mirlo
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Esperando las truchas y el puding de Mirlo
Las 5:30 y estabamos despiertos!!!
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Las 5:30 y estabamos despiertos!!!
La vida del ciclista es muy dura
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La vida del ciclista es muy dura
Cena en Viladrau, cuidado niña, son beteteros
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Cena en Viladrau, cuidado niña, son beteteros
Meridia Verd 2005
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Meridia Verd 2005

Viernes 16 de junio 2005

Todo el día corriendo en el trabajo, sacarme el traje, ponerme los tejanos, pillar la mochila y  a continuar corriendo, que me están esperando, por suerte no encontramos cola hasta Granollers, ya casi en la salida de la autopista.
Llegamos a Espinavell a una hora bastante razonable y a la media horita ya estamos todos, menuda colección de madciclistas, y menuda colección de bicis? parecía aquello una tienda especializada.
Nos instalamos en la escuela del pueblo, después a cenar, (muy buenas las truchas, y ni os cuento como estaba el puding que nos envió el bueno de mirlo, ñaaaaammmmm), y a dormir, después de las consabidas ?gotas pal corazón?, se respira el espíritu madtemero por todos lados.
La imagen de todos los casados i/o arrejuntados bajo el campanario de la iglesia, buscando cobertura, para llamar a las respectivas, fue absolutamente impagable. (Se admiten sobornos para su no publicación en la galería de fotos? jejeje ).
Siguiendo los consejos del chef del restaurante, decidimos ?dormir deprisa? para intentar dormir mas, pero tengo la impresión que alguna cosa fallo? y el despertador empezó a sonar al cabo de muy poco de acostarnos.

Sábado 17 de junio 2005

Una vez organizada la logística para subir a 11 ciclistas con las respectivas btt?s, tres conductores y un montón enorme de mochilas, sacos y botes de polvillos para echar al agua de beber, con solo 3 vehículos, pillamos la pista hacia el Coll de Pal, con muchísimo cuidado que todas las piedras estaban de punta, pero a pesar de todo, algún tubo de escape llego un poco abollado a la Collada Fonda .
Montamos las bicis y se decide, por absoluta unanimidad, que el Coll de Pal, así, de lejos, es precioso, y que si hay que ir, se va, pero ir pa na, es tontería. , por tanto, y para no perder mas tiempo, se da la salida a la primera edición del MADMERIDIA VERD.
Al minuto y medio, aparece piks con la bici al hombro, parece que en la primera curva su plato grande se ha peleado con una piedra y ha perdido, pillamos unos alicates, le enderezamos la dentadura al plato de marras y volando hacia abajo, que el grupillo se escapa.
Próxima parada, Llanars, bonita localidad al ladito de Camprodón, donde inicio un juego que se repetirá en cada parada,
Pregunta a algún lugareño, ?oiga, sabe por donde pasa la ruta esta que se hace a pie o en bici, el Meridia Verd?, esta marcada con unas flechas verdes con fondo blanco.?
La respuesta, idéntica en el fondo, pero con diferentes formas, ?el Meridia què ????
Después de esto, y viendo el resultado de mis pesquisas, saco el mapa guía e intento orientarme, cosa que consigo, con mis dotes innatas para la orientación, al cabo de una media hora, empezamos bien.
Miro la hora y calculo que en un ratillo ya estarán por aquí, de hecho? deberían estar por aquí, que el inicio es un descenso de unos 14 kilómetros, y lentos no van?.
Me decido a seguir un ratillo la ruta del Meridià en dirección contraria a ver si me los encuentro, pero nada, los minutos van pasando y allí no aparece nadie, el día es precioso y luce el sol, pero yo empiezo a ver negros nubarrones en el horizonte, me decido a llamar a Pekas, a ver como esta el tema, y se confirman los negros nubarrones, uno de los ciclistas se ha piñado, y además parece que se ha hecho daño?.
Quedamos en la entrada del pueblo y al rato aparece el primer grupo con un herido? que no es el mismo que me ha dicho Pekas, bueno, lo habré entendido mal?, pero no, resulta que hay otro lesionado? madre mía, en los primeros 15 kilómetros ya tenemos dos accidentes, y nos quedan ciento y la madre, a este ritmo no llegará a Ocata ni un ciclista.
Transformamos la furgo en ambulancia y volando hacia el hospital de Campdevanol, ya que ni en Camprodon ni en Ripoll hay ninguno.
Una vez allí se realizan las radiografías de rigor y las primeras curas, hago un par de llamadas, y nos tranquilizamos todos un poco, hasta que empiezan a aparecer los yesos y vendajes. La vuelta a casa adelantada no tuvo más historia que las llamadas para preparar el terreno y evitar sustos excesivos a las familias.
De vuelta a las tareas de coche escoba oficial, una duda me asalta, donde estará la tapa del maletero?, paro en una gasolinera y me dedico a reorganizar las mochilas, sacos y potingues y no aparece por ningún lado, me siento a recapitular y recordar todas las veces que se ha abierto el maletero y de repente recuerdo la imagen de la tapa, apoyada en la pared, mientras cargábamos las bicis y los lesionados en Llanars, a las 9 de la mañana, y son las 11:00!!!
Lleno el deposito y carretera y manta hacia Llanars, a ver si tenemos suerte, y si, en una horilla estoy en la rotonda de la entrada del pueblo y la tapa esta en perfectas condiciones, apoyada en la pared, buuuuuf, menudo susto, reorganizo de nuevo el maletero y carretera y manta de nuevo, hacia el pueblo de Vidrà, donde hemos quedado para comer todos juntos.
Los kilómetros pasan placidamente, y en poco mas de hora y media llego al pueblecito de marras, con un bar, un restaurante, 10 casas y una iglesia, que recorro con tranquilidad, mientras hago tiempo a que lleguen los ?supervivientes. Unas horas y 3 vueltas completas al pueblo mas tarde, mientras mi estomago cobra vida propia al oler los efluvios que surgen de la cocina del restaurante, llamo a Chemi, que me comenta que no están muy lejos, pero que la ultima subida los ha machacado bastante, les quedan, calcula el, una horilla para llegar, miro el reloj y son casi las 4, hoy comeremos tarde, hablo con la encargada del restaurante y me comenta que la cocina ya esta cerrada, pero que nos harán algún apaño. Una vez todos juntos, tomamos el comedor al asalto y vaciamos la mitad de la despensa del restaurante.
El objetivo de la tarde es llegar a Viladrau, el problema son las obras de construcción de varias autovías y variantes, que cortan el trazado natural del Meridià Verd y nos retrasan considerablemente, por lo que decidimos encontrarnos en Manlleu, realizando el ultimo tramo ?neutralizado? y contando con el apoyo de otra furgo y un par mas de amiguetes para todo, Lluis y DavidP, hacer mas llevadero el pasar de los kilómetros.
La cena se realiza en el mítico restaurante Daina, donde tienen a bien atendernos, a pesar de llegar casi a medianoche y alguno todavía vestido de ciclista, la verdad es que el día ha cundido.


Domingo 18 de junio 2005

El despertador vuelve a sonar antes de lo que mas de uno quisiera, pero no hay nada que hacer, volvemos a ponernos el traje de faena y atacamos un fantástico desayuno a base de galletas marías, cafés con leche y zumo Rostoy, lavamos los cacharros y hacemos las fotos de rigor, si bien esta vez no nos atrevemos a repetir la foto de bttstage?.Una vez aclaradas las dudas del recorrido y los puntos de encuentro y salimos a buena hora a completar el recorrido del Meridià Verd, y descubro que tengo agujetas en las manos de la kilometrada de ayer, como deben tener las piernas los ciclistas....
Con la furgo de nuevo a plena carga, me dirijo hasta el primer punto de encuentro, Collformic, por alguna de las carreteras preferidas por mi alter-ego motorista, donde tenemos previsto realizar un avituallamiento consistente antes de afrontar el Pla de la Calma.
El desnivel entre Viladrau y Collformic, en btt, es de molinillo a tope, y me tomo todo el tiempo del mundo, pero al llegar al punto de encuentro descubro que el restaurante esta cerrado, y habrá que improvisar, como llevamos algo para picar, decidimos hacer un avituallamiento ligero y dejar la comida contundente para mas adelante, ya rebasado el mediodía, entramos en un bar de Cànoves, y acabamos con todos los bocatas que nos ponen por delante.
Bajo un sol de justicia, el pelotón se pone de nuevo en movimiento, hacia la Roca del Vallès, donde una fuente pública se transforma en una ducha improvisada y se inicia el último repecho antes del Mediterráneo, final de esta aventura e inicio de tantos otros caminos.
Ocata, en la orilla del mar, es el último punto de encuentro, donde finaliza ?nuestro? Meridià Verd; rodeados de gasolineras y algún centro comercial, nos reencontramos con el pequeño grupo de amiguetes y parejas que, si bien no sabemos si comprenden realmente nuestras ganas de aventura, como mínimo las consienten, incluso alguna vez las comparten.
Varios remojones y fotos después, cargamos las mochilas y las bicis en nuestros vehículos, y nos despedimos, no sin un cierto regusto amargo que aparece cada vez que se acaba un mad-loquesea, la camaradería, el buen rollo y las ganas de pasárselo bien tendrán algo que ver, y la magnifica compañía, también.

Pd.
La próxima, en bici!!!




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